Limitless

“Because we don’t know when we will die, we get to think of life as an inexhaustible well. Yet everything happens only a certain number of times, and a very small number really. How many more times will you remember a certain afternoon of your childhood, an afternoon that is so deeply a part of your being that you can’t even conceive of your life without it? Perhaps four, five times more, perhaps not even that. How many more times will you watch the full moon rise? Perhaps 20. And yet it all seems limitless.”

Debido a que no sabemos cuándo vamos a morir, llegamos a pensar en la vida como un bien inagotable. Sin embargo, todo sucede sólo un cierto número de veces, y un número realmente muy pequeño. ¿Cuántas veces más va a recordar cierta tarde de tu infancia, una tarde que forma parte de tu ser de una forma tan profunda que ni siquiera puedes concebir tu vida sin ella? Tal vez cuatro o cinco veces más, tal vez ni siquiera eso. ¿Cuántas veces más vas a observar la luna llena? Tal vez 20. Y sin embargo, todo parece ilimitado.

Paul Bowles

 

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Morir

Mikel tiene 4 años y medio y es nuestro hijo pequeño.

Es un niño alegre y feliz, con unos ojos enormes color miel y la mente despierta. Lleva varios días haciéndonos preguntas sobre algo que le tiene intrigado. No se muy bien cómo ni por qué, por suerte no ha ocurrido nada a nuestro alrededor que le haya abierto los ojos sobre este tema. Quizás haya visto algo en la tele o haya escuchado alguna cosa que su cabecita no haya podido explicar, pero el caso es que se ha dado cuenta de que hay algo que hace de la vida algo tan valioso, y ese algo se llama muerte.

Su curiosidad y sus temores asoman en preguntas muy conceptuales que nos obligan a tragar saliva y a mirarnos a los ojos antes de contestar, buscando la seguridad y la complicidad en el otro, y el convencimiento de que no vas a errar con la respuesta:  ¿Se muere todo el mundo? ¿Vosotros os vais a morir? ¿Cuándo? ¿Cuando te mueres, vuelves a nacer?…  Otras nos sorprende con dudas mucho más prosaicas: ¿Y qué pasa con los huesos? ¿Se los dan a alguien para que los guarde?

Hemos ido respondiendo a sus preguntas con toda la sinceridad y naturalidad posible y de la forma más sencilla de la que somos capaces, intentando que entienda la muerte como algo natural e intrínseco a la vida.

Sin embargo, hay muertes que no se pueden explicar, y ayer evitamos a toda costa los telediarios. Ahora que ya más o menos entiende lo que significa morir,  no se cómo podríamos justificar que alguien decida quitarse la vida porque el banco ha ejecutado un desahucio y le ha dejado sin casa, sin ese espacio inviolable que es el hogar. Sin una vida, sin los recuerdos, sin la tranquilidad de cerrar la puerta y sentir que nada puede pasarte. Y con la humillación pública de no haber podido preservar tu espacio más íntimo y privado, el tuyo y el de los tuyos. A su edad no puede asimilar que esto sucede porque ni unos ni otros han sabido/podido/querido buscar soluciones para parar estos dramas que nos convierten, y este es un ejemplo más, en una sociedad fracasada.

Vivimos en un sistema que permite que el pagano (conceptual y literalmente)  no sea el verdugo sino la víctima, y que se esfuerza en rescatar bancos mientras deja que las personas salten por la ventana. No se en qué momento dejamos que esto sucediera, pero si no lo cambiamos estamos abocados a convertirnos en una sociedad cómplice y zombi, muriendo un poco con cada Amaia o cada José Miguel. Pero eso aún no se lo puedo explicar a Mikel, y espero que entre todos podamos hacer algo para no tener que hacerlo nunca.

Lujo asiático

Hoy necesito escribir este post porque si no reventaré. Ya os conté que lo de este blog es sobre todo terapéutico. O pierdo horas escribiendo o las pierdo en el psiquiatra, y esto como que tiene mejor prensa.

Hace tiempo que procuro no leer la prensa, superado ya con creces mi nivel de tolerancia al sinsentido y al absurdo. Pero hoy he vuelto a caer. La culpa es de twitter, he de confesarlo: me ha llegado el enlace y no he podido evitar la tentación de echarle un ojo. El titular era tan surrealista que no daba crédito : Aguiló señala que “hay que ganarse el Estado del Bienestar día a día”. Para los que me leeis allende los mares, deciros que este buen señor no es otro que el Vicepresidente económico del Govern Balear, a las horas segundo de abordo de Jose Ramón Bauzá.

Y todo esto lo suelta por esa boquita el mismo día que el Govern presenta un plan de ajuste (ah no perdón, que lo llaman de “equilibrio económico”) para las Islas Baleares que pretende ahorrar la friolera de 347 millones de euros cargando el recorte casi en su totalidad en lo que al parecer son las partidas presupuestarias más prescindibles que uno pueda imaginar: educación y sanidad.

Yo lo de los recortes en educación ya no se cómo explicarlo, de verdad. Me parece tan de sentido común que me da vergüenza repetirlo de nuevo, pero aún a riesgo de que me digais de todo, lo vuelvo a decir: LA EDUCACIÓN NO ES UN GASTO, ES UNA INVERSIÓN, que estamos formando a las generaciones del futuro, y blablabla… Todo esto ha pasado, además, el mismo día en el que el Sr. De Guindos, Ministro de Economía del Reino, dice que quiere cambiar el modelo económico del ladrillo por uno basado en el conocimiento. Lo de recortar en profesores, recursos, hacinar alumnos, recortar becas, retirar financiación a universidades y programas de I+D+I , etc… lo hace solo para disimular, que no se piensen los alemanes, americanos, etc que les vamos a birlar la “pole position” en esto de la investigación, que hay que llevarse bien con los vecinos… Es un gran estratega este hombre.

El recorte en sanidad es doloso y doloroso por muchos motivos. El re-recorte que Aguiló propone para Baleares (no es el primero) supone de facto el cierre de dos hospitales y la rebaja en calidad y recursos de otros tantos servicios. Los dos hospitales en cuestión son el Joan March y el General, dedicados en su mayor parte a cuidados paliativos. Ya no nos van a dejar ni morir con dignidad.

Al final toda la política económica del Partido Popular, tanto en España como en Baleares, se resume en que tendrá servicios aquel que pueda pagarlos. Accederá a una buena educación o a una sanidad decente todo aquel que disponga de recursos economicos para hacerlo, ni más ni menos. Y el que no se quedará por el camino, ya sea a nivel académico y social o en el sentido más literal que podamos imaginar. Así de simple.

Pero lo más indignate de todo esto es, además de lo injusto de estos recortes, tener que aguantar a este señor dando lecciones de no se qué tipo de civismo mal entendido. Al Sr Aguiló le digo que el estado de bienestar que ellos desmantelan ya nos lo hemos ganado. No es una obra de caridad del Estado para con sus ciudadanos, sino que lo pagamos día a día, trimestre a trimestre, y año a año via IRPF. Yo y muchos españolitos y empresarios de a pie que mantenemos este estado y a sus cargos públicos y partidos políticos subvencionados por la vía de la partida presupuestaria con cargo a Presupuestos Generales del Estado.

Los que aún deben justificar su existencia, su trabajo y el propio estado de bienestar que se han montado a costa de los ciudadanos son los ellos. Porque una escuela, un profesor, un médico o un hospital NO son lujos.

Lujo asiático es mantener el mayor número de políticos por ciudadano de toda la Unión Europea. Chupasangres, inútiles y advenedizos que nos mantienen con un hilo de vida con el único fin de que sigamos abonando impuestos religiosamente para mantener su status, sus intereses y la atención a la cadena de favores e intereses en la que se ha convertido la política. Y mientras el pueblo se arrastra sin tener siquiera un hospital donde morir dignamente a no ser que se disponga de un seguro privado.

Lujo asiático es mantener un stablishment político que no sabe dar un golpe encima de la mesa y tomar decisiones por el bien de todos, sino que espera a que vengan los emisarios de la Sr. Merkel a dictarles las “reformas” del siguiente consejo de ministros, como hoy en Santiago.

Estoy HARRRRTA de que me vengan a decir que he vivido por encima de mis posibilidades cuando lo único que muchos hemos hecho siempre es trabajar como mulas y pagar impuestos religiosamente. Vivir por enima de las posibilidades es construir velódromos olímpicos, pretender operas flotantes y aeropuertos en medio del desierto y sin un solo pasajero. Vivir por encima de las posibilidades es mantener sueldos, dietas, móviles, viajes, pensiones y cargos vitalicios, planes de jubilación privados y otra serie de prebendas que no voy a volver a citar porque ya son de todos sabidas, y que son INMORALES en cargos públicos y más en los tiempos que corren, tanto como irse a cazar elefantes a Bostwana… Pero de eso ya hablamos otro día.

La memoria está en los besos

Hoy estoy un poco ñoña, me lo vais a permitir. Este puente tan largo en Baleares me ha dejado relajada y sumida en un estado letárgico-reflexivo, que de vez en cuando también va bien.  Además llevo dos dias dándole vueltas al título de un post de Rafael López Caballero (@libretacanaria) que llegó a mi un poco por casualidad el viernes, y que acerca de la importancia de los cuidados a los enfermos de Alzheimer. Me encantó la metáfora y el título me ha rondado la cabeza durante todo el fin de semana.

Han venido a mi, de repente y sin llamarlos, todos los besos de mi vida y he comprendido el vacío interior que dejaría su olvido. Porque toda una vida se puede explicar, ordenar y contar a través de los besos que damos y que nos dan, e incluso a través de los besos que nunca daremos y que guardamos en el cajón de las historias que nunca serán. Besos tiernos, dulces, robados, húmedos, sedientos, lascivos, besos de abuela o besos de amante, besos que se dan con una mirada o una sonrisa, besos que te encienden y que te devuelven consciencia de ser mujer además de madre. Besos que te despiertan por la mañana y te hacen empezar el día con una sonrisa y la certeza de ser parte de la historia de otro. Timelines entrelazados por besos que definen el camino que recorremos en el transcurso de los años.

Retorciendo palabras

Un post breve, hoy no pensaba escribir.

De hecho, y viendo mis medias anteriores, aún restan como unos 350 días hasta mi siguiente post serio, pero allá voy….

Es que hoy no iba a leer la prensa. Me había prometido a mi misma, y sobre todo a mi santo (robado de la gran Elvira Lindo pero es que le va tan al pelo que nunca le hubiera encontrado un apodo mejor) que hoy tendríamos el día en paz…. “Que no leas la prensa, que te alteras, que luego empiezas a hablar sola y a jurar en hebreo…. que a ver si pasamos el día en paz, que a este paso te sale una úlcera y no llegas ni a los 40…. que luego dices tacos y no quedas nada fina, y los niños te oyen… y ….”

Pero nada, que no he podido resistirme, y a las 19,30 del domingo abro la primera de mis habituales ediciones online y…. Zas!, la primera en la frente:

Rajoy llama al sacrificio y defiende la reforma laboral como “justa”

Y tan ancho que se ha quedado el hombre, oigan. Vamos, lo que se dice descansado. Yo diría que ni le ha ruborizado mezclar en la misma oración y en directa alusión los términos “reforma laboral”y “justicia”.

No voy a extenderme más sobre el tema de la reforma laboral, hace unos días ya dije lo que opinaba al respecto y no me quiero repetir. Lo que me maravilla en esta ocasión , aunque por desgracia no me sorprende, es el uso (y abuso) que nuestros políticos en general hacen de algunas de las palabras más bellas de nuestro diccionario. Palabras como justicia, igualdad, solidaridad, derecho e incluso política, que han repetido hasta la saciedad, usado para sus intereses partidistas-que-no-generales, y vaciado de su contenido y valor original, y que llegan finalmente llegan a nosotros pisoteadas, desfiguradas y yermas. Palabras que nos hacen más dignos, nos engrandecen como seres humanos y como sociedad  y que, como en aquella canción de Fangoria, son retorcidas hasta el infinito por estos arquitectos de frases huecas. Palabras tan bellas que de tanto repetirlas en vano ya no podemos oir, sentir, ni disfrutar.

Cambiar algo para que algo cambie

Vergüenza debería darme no haber posteado una triste línea en el blog desde aquella primer a entrada de principios de mayo del 2011. Han pasado muchas cosas desde entonces, aunque en general todo siga, básicamente y para desgracia de muchos, de color azul-oscuro-casi-negro, y nuestro cangrejo de aquel entonces campe más a sus anchas que nunca, marcha atrás a la velocidad del rayo.

Llevaba tiempo dándole vueltas a la idea de volver a escribir, no porque considere que tenga nada especialmente importante que decir, sino porque es una especie de terapia la de ordenar las ideas que te rondan por la cabeza, y últimamente rondan unas cuantas. Y es que con todo lo que está pasando a nuestro alrededor una tiene la sensación de no entender nada y de que la lógica y el sentido común ha sido sustituída por la sin razón y el interés privado de una forma como no habíamos visto hasta ahora, o como al menos no habíamos sufrido hasta ahora. Quizás el ejercicio de ordenar que exige el escribir ayude a entender.

A pesar de que la lista de decisiones ilógicas que estamos viendo últimamente es larga y dolorosa, hoy me voy a quedar con la última y más reciente, que es el tema de la tan traída y llevada reforma laboral que debía ayudar a sacarnos del pozo negro en el que estamos. Si, la misma reforma que según el ahora Preshidente del Gobierno, nunca iba a suponer el abaratamiento del despido sino la posibilidad de acceder al empleo para muchos españoles.

Pues yo debo de ser tonta, o como diría mi querida y admirada Tona Pou, será que soy rubia… Porque después de ver la propuesta de reforma que nos ha soltado Soraya en cómodos fascículos o sliders de powerpoint (oh! el powerpoint, otro dia le dedicaré otro post a tremenda herramienta) se te queda cara de boba.

Será porque soy de las que creo que en las empresas no estamos dejando de contratar por lo caro que sea despedir, sino porque no hay actividad económica suficiente para sostener esos puestos de trabajo. Al menos así creo que pasa en las pymes y en las microempresas, que somos las que más puestos de trabajo ofertamos en este país con bastante diferencia. Porque quizás habría que hablar de empresas y empresas, que en esto, como en todo, hay diferencias. Porque en este pais todavía hay mucha gente que te mira raro cuando dices que tienes una pequeña empresa, como si estuvieras robando o matando. Cuando el hecho cierto y creo que facilmente demostrable es que una buena parte del tejido empresarial de este país somos personas con empresas muy pequeñas, con hipoteca como todo el mundo, que nos partimos los cuernos cada mes para cubrir los gastos, pagar nominas a todos los empleados  y hacer frente como buenamente podemos a los pagos de proveedores e impuestos. Y si queda algo nos lo gastamos en la comida de navidad. No somos héroes, cada uno elige cómo enfocar su profesión, y decidimos arriesgar, pero desde luego tampoco villanos.

Alguien debería explicar a esta gente a la que estamos pagando y manteniendo como si fueran marajás para que tomen decisiones en beneficio de todos, y también a los que estuvieron antes, que lo que necesitamos ahora mismo no es esto, que una reforma laboral nunca puede estar enfocada en el despido, y que detrás de cada despido, además de una persona, una hipoteca, una familia, y un proyecto de vida, también hay un fracaso.

Cualquiera con dos dedos de frente puede saber que la decisión de despedir a un trabajador  se toma básicamente por dos motivos: no le puedes pagar, por una falta de liquidez,  un mal planteamiento del plan de negocio o una mala conyuntura económica , o el trabajador no cumple correctamente ya sea en sus funciones o en su relación con el resto del personal. Ambas cosas suponen un problema grave para la empresa y siempre es un fracaso. Parece que se les olvida que en nuestras pequeñas empresas la contratación de un nuevo trabajador es una inversión que meditamos una, dos, mil y tres mil veces. Porque además de los gastos en nóminas, seguridad social etc, supone tener que contar que hay un periodo de formación en el que el trabajador se hace a su puesto, a sus compañeros, a sus jefes,  a como se funciona en la empresa, etc., un tiempo que no es 100% funcional ni rentable y en el que la empresa sigue invirtiendo en su formación y adaptación. Y para poder sostener eso en sitios pequeños hay que tener unas perspectivas de negocio que te garanticen liquidez suficiente . Y si finalmente tienes que despedir a ese empleado, has perdido tu tiempo, tu dinero y tu esfuerzo en un proyecto fracasado.

Además de abaratar el despido, y en esta misma línea, la nueva reforma suprime la autorización de la autoridad laboral (el Ministerio de Empleo o la consejería autónomica de turno) para la puesta en marcha de despidos colectivos  y expedientes de regulación de empleo (ERE).

Creo que es tan obvio que me da vergüenza hasta decirlo, pero lo que necesitamos es todo lo contrario: políticas que favorezcan las contrataciones. Se han propuesto en esta misma reforma algunas reducciones y bonificaciones. Pero todo eso no es todo ni es suficiente si NO HAY TRABAJO QUE OFRECER, es decir, si la actividad económica de la empresa (del pais en este caso) se estanca. Lo que hace falta no es una reforma laboral, sino una reforma económica, política, fiscal y hasta algún lavado de cerebro que cambie mentalidades y que permita que la rueda empiece a girar de nuevo. Vamos, lo que viene siendo un reinicio en toda regla.

Mis conocimientos en economía son escasos y rudimentarios y si me sacais del 2+2 y del 18% del IVA (ese me lo se bien, sobre todo porque normalmente lo pagamos sin haberlo cobrado!) ya me pierdo. Pero hasta donde me da la cabeza hay algunas pequeñas cosas que se pueden hacer para que todo esto vuelva a ponerse en marcha, entre ellas :

  • que no fuese un infierno en forma de laberinto la burocracia necesaria para montar una empresa
  • que la administración pública abone los millones de euros que debe a pequeñas empresas y autónomos, una deuda insostenible y que ha abocado al cierre a muchos negocios y con ello al paro a millones de personas
  • que si no los abona, al menos facilite la compensación de la citada deuda con los impuestos que deben abonar las empresas
  • que los millones de euros empleados en rescatar entidades financieras que siguen repartiendo suculentos sueldos a los gestores que las llevaron a la ruina se inviertan en creación de empleo público, planes de formación y nuevas líneas de I+D+I que nos ayuden a cambiar el viejo modelo del ladrillo (y dentro de nada, el del sol y playa) por otro tipo de actividades con futuro.
  • que se obligue a los mismos bancos a los que les han prestado dinero público a destinar parte de ese dinero al crédito a empresas, que no olvidemos que sin inversión es muy dificil planteare según que aventuras

Y hay muchas más… podríamos hacer un post eterno sobre esto.

Pero parece ser que no interesa, al menos a algunos no les interesa.

Y es que quizás deberíamos pensar seriamente a quién beneficia de forma clara esta reforma y otras muchas medidas que se han ido tomando, a quién le sirve y le funciona y no le interesa cambiarlo, y entonces sabremos por qué no se hace un verdadero esfuerzo por poner en marcha ese reinicio del que hablaba antes. Ellos defienden la vieja cita que dice “Si algo funciona para que cambiarlo”. Pero yo creo que debemos cambiar algo para que algo cambie. A por el reinicio!

La marcha del cangrejo

Hoy estreno blog. Acabo de entrar en la edad adulta del internauta. He cruzado la raya y he pensado que ya ha llegado la hora de dejar de ser un parásito virtual que vive de los contenidos que generan los demás, para pasar a generarlos yo misma. Ya veremos si consigo parir algo mínimamente interesante o si esto solamente se queda en una hemorragia mental cargada de aburdeces. Desde luego, pienso pasármelo bien y prometo esforzarme. Entremos en harina…

Madre mía cómo está el patio. Tengo miedito de volver a entrar a la web de cualquier periódico o al timeline de twitter. Vaya dias que estamos viviendo de noticiones más o menos históricos más o menos importantes, muchos tremendos , algunos desesperanzadores y ninguno positivo. Lees el periódico y tienes la sensación de que el mundo va marcha atrás a toda velocidad, como cuando ponemos el pause en el dvd y empezamos a pasar escenas a toda prisa buscando el punto en el que nos habíamos quedado justo antes de dormirnos en el sofá…

El otro día hablaba con mi madre por teléfono y comentábamos la suerte que tenía. Tiene 60 años recién cumplidos y mi padre 62. Los dos están jubilados y aún son jóvenes para disfrutar de unos años estupendos, llenos de actividad y todavía con buena salud. Le comentaba que, con suerte, cuando yo tenga su edad aún me quedarán 7 años para jubilarme, si es que esa figura cuasi-poética aún existe en el futuro y no se la han llevado por delante, que al paso que vamos todo puede ser. Y la verdad es que no se si me veo con la pantonera debajo del brazo a esas alturas de la película.

Está claro que la generación de nuestros padres tuvo una infancia y una juventud mucho más dura que la nuestra, pero lucharon como jabatos por sus derechos en todos los frentes  y ahora van a poder disfrutar de una vejez que nosotros ya no conoceremos. Este ejemplo es uno entre un millón, porque con la llegada del siglo XXI hemos iniciado un proceso involutivo en el que alguien ha decidido que tenemos que desandar el camino andado, poner marcha atrás como los cangrejos, y devolver muchas de las cosas que habían logrado para nosotros. Dicen que empezó con el 11S y el recorte de libertades, y que sigue ahora con la excusa de la crisis a través de recortes económicos y sociales.

Me preocupa que no encontremos el resorte que nos haga despertar y recuperar la capacidad de tomar la iniciativa, de buscar consensos y defender los logros conseguidos como sociedad. Nunca como ahora hemos tenido la capacidad de comunicarnos, de expresar nuestras ideas e inquietudes, de informarnos, de crear nuestra propia opinión y organizarnos. Nunca como ahora hemos tenido tantos medios ni tan pocas ganas de hacer nada. La marcha del cangrejo es lenta pero decidida.

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